Jesús Pérez de Perceval

Jesús Pérez de Perceval: (Almería, 1915-1985). Pintor e imaginero. A los 12 años ingresa en la Escuela de Artes y Oficios de Almería, donde pronto comienza a destacar. En 1934 obtiene la Medalla de Oro, premio de honor del Presidente de la República en la Exposición Provincial, por su obra Los aguilanderos (1933). En ese año es becado por la Diputación Provincial de Almería y por el Ministerio del Estado Español para ampliar estudios en el extranjero. En 1936 obtuvo un gran éxito en la exposición nacional de Bellas Artes de Madrid, con la obra Ha muerto un hombre. Al comienzo de la Guerra Civil se ve forzado a trasladarse a Valencia, donde realiza diferentes carteles propagandísticos de la República y, en 1937, se le concede la medalla de oro de la Exposición Universal de París, donde expone varios cuadros de temática antifascista en el pabellón español; destaca la obra La huida de Málaga y Sueño de paz (1937). Terminada la Guerra, vuelve a Almería, siendo nombrado asesor provincial de artes plásticas, participando activamente con las autoridades políticas y religiosas en la reconstrucción artística de la ciudad, fundamentalmente en la imaginería religiosa de Cristos (destacando El Cristo de la Escucha) y Dolorosas. De estos años cabe destacar algunos excelentes cuadros como La Virgen de las uvas, maternidad de corte rafaelesco en la que se mantiene la luminosidad levantina de sus años pasados; El niño del pez y Muerte de San Sebastián, donde coloca la Alcazaba como elemento del cuadro, y La adúltera (1943). Su atención no sólo está en el arte, sino que busca la compañía de literatos, arqueólogos, filósofos, historiadores, músicos... y en ese mundo abigarrado de ideas y de tertulias surge una vía de canalización de todas sus inquietudes: el Movimiento Indaliano. Todo se gesta en las reuniones del café La Granja Balear, donde Perceval invita a participar a unos jóvenes pintores de la Escuela de Artes (Capulino, Cañadas, Cantón Checa, Alcaraz y López Díaz) que, de pronto, se ven aceptados en las tertulias de las fuerzas culturales más vivas de la capital. Así va tomando cuerpo el nuevo concepto de arte mediterráneo de Perceval, que toma el nombre de Movimiento Indaliano, y la figura del Indalo pasa a ser el tótem del grupo. Preparan varias exposiciones indalianas que culminan con la exposición del grupo en 1947 en el Museo Nacional de Arte Moderno de Madrid. A esta exposición le siguió el reconocimiento, mediante la participación colectiva en el Sexto Salón de los Once de 1948, que recogía a los 11 mejores pintores que habían expuesto en Madrid durante el año anterior. En 1950 participa en exposiciones de Munich, París, Internacional del Arte Sacro en Roma, Chile, Bolivia, Argentina, Perú y Cuba. De esta época surgen quizás sus obras más destacadas: La familia del pintor (1950), Autorretrato (1950) y, sobre todo, La degollación de los inocentes, con la que, en 1951, participa en la I Bienal Hispano Americana de Arte, constituyendo la máxima atracción y siendo motivo su temática de una fuerte polémica política. Durante la década de los cincuenta y sesenta realiza murales en Granada y Almería. Ejecución del monumento a San Francisco Javier, en Tokyo. En 1966 realiza una exposición en la sala Santa Catalina, en el Ateneo de Madrid, en la National Landscape Award y en la Real Academia de San Telmo (Málaga). En 1967 se celebra un homenaje a Perceval por su brillante y dilatada labor artística en el Círculo de Bellas Artes de Madrid; obtiene el premio Picasso de la Real Academia de San Telmo (Málaga). Realiza exposiciones en el Museo de los Agustinos de Toulousse y en la embajada de España en Lisboa, así como en diversas ciudades españolas: Valencia, Granada, Alicante, Lérida, Córdoba y Almería. En 1971 obtiene la primera medalla de oro en el Certamen Nacional de Pintura de la Semana Naval de Alborán y son continuas sus exposiciones individuales y colectivas por todo el territorio español.

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