Wamba

Wamba:

(Pujerra, Málaga, c. 630 - Pampliega, Burgos, 688) fue rey de los visigodos entre los años 672 y 680, sucesor del rey Recesvinto. Una de las leyendas sobre la procedencia del rey Wamba, que gobernó la península visigoda entre los años 672 y 680, sitúan al municipio malagueña de Pujerra como el punto de nacimiento de este personaje histórico. Ni en tierras portuguesas ni gallegas. El rey que puso a raya a los nobles de la época, sofocó rebeliones de francos y vascones y dio al traste con un intento de desembarco de tropas árabes, procede de esta pequeña población andaluza rodeada de castaños y pinos en la serranía de Ronda, según los estudiosos de la zona. Fue elegido por la nobleza en la localidad de Gérticos, después llamada Wamba en su honor (Valladolid) Aquí fue donde murió su antecesor Rencesvinto. Fue el último rey que dio esplendor a los visigodos. Con su muerte comienza la decadencia. Su reinado no fue fácil pues lo pasó casi enteramente sofocando las luchas internas de la nobleza contra la monarquía, los nobles entre sí, los católicos contra los arrianos y la población hispano romana contra los visigodos. Además tuvo que sofocar una rebelión de los vascos y en el 672 tuvo que enfrentarse a un nuevo y desconocido peligro: la invasión del pueblo árabe en el norte de África, que desde allí hicieron una intentona de pasar a la península por Algeciras, intentona que supieron rechazar las tropas visigodas. En la región de Septimania en la Galia (al sureste de la actual Francia) tuvo lugar una revuelta de los nobles encabezada por Ilderico que pretendía ser rey. Wamba envió al noble Paulo para sofocarla pero se unió a los rebeldes y proclamaron rey a Ilderico. Ante la situación, Wamba acudió al lugar de los hechos y tomó por las armas Tarragona, Barcelona y Narbona. Estos sucesos dieron lugar a que Wamba reorganizara su ejército proclamando una ley que obligaba a los nobles y eclesiásticos (bajo pena de muerte, confiscación de bienes y exilio) a acudir con las tropas en caso de invasión o rebelión. Convocó así mismo el IX Concilio de Toledo del año 675 en el cual se dictaron medidas para corregir los abusos y vicios eclesiásticos. Se cree que el metropolitano de Toledo llamado Julián intervino en la conjura que acabó con el poder del rey Wamba. El rey fue engañado y narcotizado y una vez en ese estado, le tonsuraron, le vistieron con hábito de monje y le obligaron a renunciar a la corona. Después de estos sucesos Wamba se retiró al monasterio de San Vicente en Pampliega (Burgos) (hoy desaparecido) y allí murió en el año 688. Su cuerpo se conservó allí sepultado hasta que Alfonso X lo mandó trasladar a Toledo a la iglesia de santa Leocadia. Otro noble llamado Ervigio (cabecilla de la conjura contra el rey) recibió la corona y la unción por parte del obispo Julián de Toledo. Según la tradición, el rey Wamba, después de derrotar la rebelión de Narbona trajo desde allí las reliquias del mártir Antolín, príncipe visigodo ejecutado en Toulouse a fines del siglo V. Se depositaron en lo que después fue la Cripta de San Antolín de la catedral de Palencia.

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