Veneración de Fieles de Nuestra Madre y Señora de la Merced (Sevilla)
Nuestra Madre y Señora de la Merced es obra de Sebastián Santos Rojas de 1966. El rostro de Nuestra Madre y Señora de la Merced, tallado en madera de ciprés, hace gala de una atemperada serenidad, en equilibrada conjunción con la atenuada expresión angustiada de sus rasgos faciales. Este sosiego queda como remarcado por la belleza de sus ojos, grandes y de color miel, tamizados por pestañas postizas y enmarcados por cejas de trazo descendente. Los ojos son de cristal y de tamaño algo superior al empleado normalmente por el autor en sus imágenes, lo que da como resultado una mirada de gran serenidad y de gran realismo. Como es habitual en la producción de su autor, las mejillas de la Virgen aparecen surcadas por siete lágrimas de cristal, que no son sino el recuerdo de los dolores que padeció a lo largo de su vida terrenal. Los labios, ligeramente entreabiertos, permitiendo incluso la visión de la lengua, parecen contener un sentido sollozo. El cuello, esbelto y de modelado blando, está magistralmente anatomizado. Tanto la mascarilla como las manos, con sus dedos delicadamente flexionados, se han policromado con pálidas y rosáceas carnaciones, que nos recuerda a las primeras obras del escultor.
En las manos, también realizadas en madera de ciprés, apreciamos el abandono de los modelos anteriores de Sebastián Santos, puesto que la mano derecha compone el movimiento separando los dedos índice y anular, los dedos corazón y meñique se flexionan en sentido contrario, desde la articulación de los metacarpos hacia adentro.









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