Fábrica de Vidrios La Trinidad (Sevilla)
Luis Rodríguez Caso, impulsor de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla en 1929, fundó la Fábrica de VIdrio "La Trinidad" en 1900 en la avenida de Miraflores. Una de las primeras medidas fue la contratación del belga Francisco Thirion, que aportó la experiencia cualificada. Con él comenzó una saga de vidrieros que trabajaron en esta fábrica hasta la década de 1970, con un gran componente familiar.
En 1930 la fábrica llegó a tener 500 empleados. Es una de las décadas principales en cuanto a transformaciones sociales de la fábrica, marcada por una falta de acuerdo entre la empresa y los trabajadores que imposibilita una producción regular, y que provoca que Medina Benjumea ceda la fábrica a los trabajadores por un período de diez años.
El 16 de diciembre de 1934 se constituyó la Sociedad Cooperativa Obrera La Trinidad, que fue la primera en Andalucía. Este hecho supone otro de los rasgos distintivos de la historia humana y obrera de esta fábrica, pues este sistema de funcionamiento se ha mantenido en La Trinidad hasta el año 1993, cuando se constituye como Sociedad Anónima Laboral, perviviendo incluso durante la Guerra Civil y los duros años de la posguerra.
Tras la inestabilidad durante la Guerra Civil, en el intervalo entre las décadas de los años 50 a los 70, La Trinidad asistió a un periodo de cierta tranquilidad en su producción, al unísono con el mercado nacional y la economía de los clientes más cercanos a la fábrica. Se produjo la estabilidad de la Cooperativa al recuperarse el mercado nacional de vinos y licores (principales clientes de la fábrica) y producirse a partir de los años 60 un despegue económico general que repercute en el poder adquisitivo de las clases medias, clientes potenciales de la cristalería de la fábrica.
En la década de los 70-80, comenzó la imparable decadencia de la fábrica, provocada por la llegada de nuevos productos al mercado, de la crisis de la economía española de 1973 y de nuevas técnicas de fabricación en serie. La Trinidad mantuvo el mismo modo productivo consistente en una fabricación semi-industrial, más cercana al concepto de artesanía que al de industria y que apenas varió a lo largo del tiempo. La difusión, iniciada en las dos décadas anteriores, de productos como el duralex y la técnica del tensionado del vidrio provocan una disminución en las ventas de las fábricas semi-industriales.
En 1999 se pone fin a la actividad y cierra la fábrica. 15 de septiembre de 1999 se inicia expediente por la Dirección General de Bienes Culturales para su inscripción como B.I.C.

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